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Os confieso que hace más de año y medio que los ratings dejaron de tener sentido, al menos vinculante, en nuestros análisis. De hecho uno de los problemas causantes de esta crisis ha sido la eliminación de los evaluadores de riesgo internos de la (ya extinta) banca de inversión. Se externalizó el control de riesgo de las inversiones y se dejó en manos de las calificadoras. ¿Para qué evaluar el riesgo internamente, con los costes que ese equipo supone para la entidad, si las calificadoras lo hacen estupendamente y gratis? Ahí empezó todo. Y es que por absurdo que parezca ahora
, a nadie se le ocurrió que los ratings se podían otorgar mal, y que este hecho pudiera ser tan trascendente. Surrealista, ¿verdad? Bien sea por corrupción, por favoritismos políticos, y/o simplemente por incompetencia, el caso es que así fue. Pero algunos (gestores de medio pelo) siguen guiándose por esos ratings que han hecho downgrades vergonzosos, tarde y mal. Como dijimos hace unos meses: The answer is blowing in the wind. Hay quien se tira de los pelos cuando rebajan los ratings de 25 bancos y cajas españolas. Y también quien se escandaliza cuando las emisiones preferentes de Caja Madrid, Caja Duero, Banco Pastor, Caixa Galicia, Bancaja, Caixa Catalunya, Banco de Valencia, Caja España y Caja Cantabria las degradan hasta niveles de "bono basura". Estos bonos tienen un alto riesgo de suspensión de pagos u otros eventos crediticios que provocan pérdidas totales o parciales, pero típicamente pagan (o pretenden pagar) más dividendos que los bonos de mejor calidad para hacerlos atractivos a los inversionistas. Nada que objetar si el inversor especula con el riesgo, como han venido explicando de forma muy didáctica autores como Fernan2 (aunque personalmente creo que con excesivo optimismo respecto al beneficio y pago de dividendos de los emisores). Pero habiéndose vendido, "en ventanilla" e incluso en elegantes despachos de banca privada, como alternativa al depósito bancario o a la deuda senior, el abuso de confianza es de juzgado de guardia. Los bonos de economías basura y de entidades basura, terminan oliendo mal. Y ese hedor es de podredumbre, estén o no las calificadoras de acuerdo, con o sin maquillaje y perfume estatal. ¿O acaso alguien espera que un banco zombi escupa de forma convulsa excelentes propuestas de inversión para nuestro dinero?
(Sirva esta imagen como homenaje póstumo a MJ. Muchos adultos lloran por su muerte) Hoy en día, la inverosimilitud de los maquillajes y calificaciones políticas, es cada día más evidente, aunque para algunos estos ratings sigan siendo los controllers del mundo político. No se dan cuenta de que el controller de estos controllers se llama realidad, y a esa no hay quien la modifique. Como reza el subtítulo del blog de nuestro admirado Investorsconundrum: Un hombre solo puede equivocarse, pero la multitud siempre se equivoca.
Comentarios (4)
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Poco podemos hacer frente a los "maquilladores" de realidad excepto aplicar un poquito de sentido común... que nunca nos falte.
Un abrazo.